viernes, 15 de enero de 2010

Dificultades psicomotrices en la etapa escolar. Entrevista a Juan Mila

http://www.uruguayeduca.edu.uy/Portal.Base/Web/VerContenido.aspx?GUID=420e8ea0-5e6d-4265-981a-d026b835bfdb&ID=203959



Letra poco legible, falta de interés en la escritura y trazo impreciso. Ésas son algunas de las manifestaciones que presentan niños con dificultades gráfico-motrices. Este trastorno es uno de los motivos más frecuentes de consulta en las clínicas de psicomotricidad. En la población uruguaya existe riesgo de padecer alteraciones del desarrollo psicomotriz, según el profesor Juan Luis Mila, director de la Licenciatura en Psicomotricidad de la Universidad de la República.
A pesar de que no hay estadísticas, se constata que esta tendencia comenzó a fines de la década de 1970 y está dada por la incidencia de la pobreza en el desarrollo motriz de los niños. Según el Profesor Juan Luis Mila, director de la Licenciatura en Psicomotricidad de la Universidad de la República (UdelaR), investigaciones realizadas en Uruguay demuestran la relación que existe entre nacer en hogares de bajos recursos y el desarrollo psicomotriz.

Fue así como ante el incremento de este tipo de dificultades, a partir de los últimos años se empezaron a implementar políticas orientadas a revertir tal situación, especialmente ante la realidad nacional que indica que más del 40% de los nacimientos se produce en hogares pobres. Y uno de los vehículos elegidos para eso fueron los Centros de Atención Integral a la Infancia y la Familia (CAIF), ya que es después de los 18 meses de edad que aparecen diferencias significativas en el pensamiento, el leguaje y en las representaciones de los niños.
También se modificó el modelo de atención que primaba en psicomotricidad, dejando se de ser remedial para tornarse preventivo.

Sin embargo, estos trastornos también están presentes en niños provenientes de hogares de estratos socioeconómicos medios y altos. En estos casos, los pequeños ocupan una parte importante de su tiempo frente a computadora, televisión y vieojuegos, y no encuentran atractiva la lectura. A juicio de Mila, “mal puede estar estimulado a escribir un niño que no está estimulado a leer. La lectura es motor hacia la escritura”.

En ese sentido el profesional expresó que uno de los motivos de consulta más frecuentes son las dificultades en el acto gráfico, el cual está vinculado a varios procesos madurativos esperables, a nivel de habilidad manual, estabilidad emocional e interés. Y también es un tema cultural que depende del valor que se le dé a la lectura en el ámbito familiar.

Síntomas y diagnóstico

Las alteraciones psicomotrices se muestran a través de retraso en la adquisión de conductas esperables para la edad del niño, tales como el lenguaje, el pensamiento, la representación y las dificultades en el aprendizaje escolar.

Ocurre que la mayoría de las actividades de la vida diaria ponen en juego adquisiciones psicomotrices y eso permite detectar los síntomas. Según el director de la Licenciatura en Psicomotricidad los maestros en la etapa preescolar son los que, generalmente, perciben primero las alteraciones psicomotrices. “Ellos están altamente entrenados para estar en contacto con la normalidad y cuando aparecen situaciones que no acompañan lo esperado lo ven rápidamente”, afirmó.

A la hora de realizar un diagnóstico es necesario atender múltiples aspectos. En primer lugar, es esencial observar un adecuado equipamiento motor y descartar problemas oftalmológicos u orgánicos.

Mila aseguró a Uruguay Educa que el trastorno de una función superior como es la escritura puede ser multidimensional y puede presentarse a causa de que el niño crezca en un ambiente familiar en el cual la escritura y la lectura no son aspectos jerarquizados, por lo tanto el pequeño no tiene experiencia de aprendizaje en ese sentido a nivel intrafamiliar. También puede deberse a factores emocionales que perturben el aprendizaje de la lecto-escritura vinculados a la intención, de padres o instituciones, de acelerar los procesos al confundir la adquisición temprana de habilidades con inteligencia.

Enseguida se refirió a los aspectos cognitivos y afectivos que son parte de la maduración psíquica del niño y dijo que “a veces el cuaderno, la escritura y la lectura tienen un enorme peso familiar, siendo un espacio donde los padres se entrometen, y se entrometen desde sus creencias, sin respetar los tiempos del niño y de la institución”. En esos casos, dijo, la lecto-escritura suele ser un acto cargado de presión para el niño que puede llevarlo a un fracaso escolar.

Por otra parte, señaló que los trastornos en la lectura y en la escritura pueden estar asociados entre sí o ser independientes.

Tratamiento

Una vez realizado el diagnóstico se inicia el abordaje terapéutico que puede ser muy diverso. Su duración dependerá de cada caso. “Es muy difícil establecer un tratamiento que diga el niño empieza y en tantas sesiones la dificultad está superada. Lo que sí se puede decir es que cuando la familia, la institución y el niño ven que hay una espacio terapéutico se empiezan a distender las tensiones y rápidamente suele haber evolución”.

Aunque el promedio es de un año y si un tratamiento se prolonga mucho más allá de ese tiempo hay algo que no está funcionando bien., sostuvo Mila. Entonces es necesario revisar la posible presencia de una patología neurológica de base.

Mila aseguró que el espacio terapéutico hace que la familia comience a ver al niño desde otro lugar, no sólo desde las dificultades sino desde las potencialidades. Mencionó que el psicomotricista efectúa una serie de indicaciones a la familia del paciente relacionadas con la vida cotidiana ya que es común que los niños que presentan dificultades grafo-motrices tengan comportamientos tales como no vestirse ni bañarse solos o no cortar con cuchillo ni con tijera. Y dijo que esto se debe a que es frecuente que los padres asistan durante demasiado tiempo a sus hijos en actividades que puedan hacer solos como vestirse, ordenar o colaborar con las actividades de la casa. Y que esa conducta comienza a revertirse en la institución educativa donde el chico debe aprender a valerse por sí mismo. En eso incide también el contacto de los progenitores con otros padres y con distintos modelos de crianza.

Posteriormente, el especialista resaltó la necesidad de cambiar la constitución de las instituciones educativas en cuanto a la conformación de los equipos multidisciplinarios que deben contar con psicomotricistas, ya que estos profesionales están capacitados para abordar patologías del desarrollo desde la perspectiva de la salud y de la educación.

Ceibal: un nuevo soporte

Para el profesor Juan Luis Mila el aporte al desarrollo psicomotriz que hace el Plan Ceibal es “excelente”, pues en pacientes con trastornos del acto gráfico las laptops operan como una importante herramienta de acercamiento a la escritura y a la lectura.

Si bien escribir en la computadora no implica una habilidad manual “es escritura y está perfecto”, sostuvo. Añadió que es probable que con el transcurso del tiempo el trazo deje de existir. “Ahora, prácticamente no se escribe a mano alzada, y a mi como psicomotricista me interesa que el niño adquiera el código de la lectura y la escritura, independientemente del soporte que emplee”.

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